WE CAN DANCE ESTHER RODRÍGUEZ BARBERO CAMPUZANO

Miniresidencias 3’33 LEAL.LAV

Una pieza sobre el acto de bailar, sobre lo que nos mueve.

Esta investigación parte de ese primer paso que se da antes de vernos bailando, en una discoteca, el templo del baile. Una vez que empieza es difícil pararlo, te metes en el meneo, en ese vaivén, en ese tic discotequero. Se articula sobre ese momento, ¿en qué momento comienza el baile? ¿Qué pasa cuando se da en lugares donde está prohibido? ¿Qué relaciones tiene con las normativas y convenciones de uso del espacio?

El proyecto investiga cómo las convenciones y las leyes del uso del espacio condicionan el movimiento en diferentes lugares. Estas cuestiones se plantean a través de la construcción de un dispositivo escénico. Un cuerpo que construye un espacio a través del sonido, el movimiento y la palabra, toma prestado el espacio de la discoteca como lugar por y para el baile para defragmentarlo e ir poco a poco añadiendo los elementos desde la quietud y el silencio. El espacio se construye a través de la escucha y de ese primer gesto. Esta es una pieza sobre el acto de bailar, sobre lo que nos mueve.