SIETE MANERAS DE HACER EL IDIOTA VICENTE ARLANDIS

+ QUÉ PASA CUANDO NO PASA NADA

Velada nocturna en LEAL.LAV

 

Cuando hablamos de idiotez, no queremos decir estupidez o falta de inteligencia, sino que nos referimos a la singularidad. Clément Rosset, en su ensayo “Lo Real, Tratado de la idiotez”, explica la etimología de la palabra: “tonto significa simple, específico, único (…). Toda cosa, toda persona es tonta en la medida en que es sí misma, en tanto que simplemente existe”. Para Jean-Yves Jouannais, “el arte decisivo de este último siglo y la idiotez son una misma cosa. Moderno e idiota son sinónimos.” (L’idiotie, 2003). Lunático, iluminado o excéntrico, la figura del idiota como transformador aparece a lo largo del siglo pasado en el cine (Herzog, Godard, Von Trier) y la literatura (Gombrowicz, Kennedy Toole), aunque es en el mundo del arte donde el idiota más ha significado, eso sí, no tanto representado como encarnado por el propio artista, confundiendo creatividad y locura, vida y obra.

 

El idiota, como el salvaje, ha sido visto como alguien libre de ataduras y de convenciones sociales, lo que les ha convertido ocasionalmente en metáforas y curiosos casos de estudio. La figura del idiota y todas sus capacidades es nuestro punto de partida para esta propuesta. Hacer el idiota supone básicamente romper el sentido de las cosas. Es fruto de la suspensión de la ética, pero también de la suspensión de la teoría en general, es una verdadera epojé, un estado donde el “yo” debe quedar en suspensión. El idiota lucha contra la gravedad, la disciplina, los protocolos y los sistemas. Hacer el idiota es en esencia jugar.

 

Proponemos un taller de creación abierto que culminará en una obra idiota que vamos a hacer de forma irreflexiva. El taller se desarrollará en siete sesiones de cuatro horas cada una. En cada una de estas sesiones revisaremos el trabajo de diferentes artistas idiotas y haremos uso de algunas de sus herramientas y estrategias: Lars Von Trier, Erwin Murm, La Ribot, Robert Filloiu, etc.

Está dirigido a todo aquel que tenga interés en bailar sin pensar, y pensar más allá de la razón.