MOVIMIENTO ESCALATIVO (¿QUE EL TAMAÑO NO IMPORTA…?) Por Romina Rivero.

Rotación y traslación, verticalidad, horizontalidad y transversalidad; cuatro dimensiones convergen danzando en la contemporánea pieza escénica del actor y director David Espinosa; “el cuadro del escenario en movimiento” (Peter Brook). Una interpretación textual muda, lejana a la improvisación, donde la escenografía ha sido formalizada partiendo del concepto de “precariedad” y basándose en una cualidad motora que inspira al artista, el cambio, específicamente “el cambio de la ecuación escénica”.
MI GRAN OBRA (un proyecto ambicioso) 2012; la ironía como lenguaje para comunicar, intentado narrar y retratar el mundo (a escala) en el cual vivimos desde una visión reflexiva socio-económica, contextualizada a su vez en la consecuente realidad cultural y por ende, artística. David Espinosa hibrida, en una pieza cerrada que únicamente el artista minuciosamente dirige, lo contemporáneo y lo clásico, el teatro y la danza, las artes plásticas y visuales. Éste espectáculo que ha recorrido la escena contemporánea internacional (Madrid, Suiza, Moscú, Venecia,…) en importantes programas y festivales, ha sido presentado recientemente en el Laboratorio de Artes en Vivo (LEAL LAV) en formato escénico, y a posteriori en El Tragaluz Digital (Sala de Arte Contemporáneo del Museo Municipal de Santa Cruz de Tenerife) en formato expositivo. Un lenguaje escénico nutrido de performance, danza, teatro, video en escena, instalación y tecnología interactiva; abarcando el actor por primera vez el marco de una sala expositiva. En base a esta obra bien por alusión o similitud, Espinosa nos remite a dos referentes específicos en el campo del arte plástico-visual, Slin Kachu con My little people proyect o Thomas Doyle con sus minutas edificaciones a caballo entre lo real y lo onírico.

El Espectáculo.
El espacio eventualmente dispuesto para la ocasión, en la Sala de Cámara del Teatro Leal, ha generado fortuitamente la representación de una “escena de teatro colonial”, por el empleo de un elegante mobiliario perteneciente al propio teatro (butacas confeccionadas artesanalmente en materiales nobles por artistas franceses), por la disposición espacial-compositiva de las sillas, adecuadas en palcos de anfiteatro y sala de butacas, y por la techumbre en forma de cúpula de la propia Sala. Inclusive, el teatro clásico de gran formato se insinúa conceptual y alegóricamente mediante uno de los elementos instalativos que comprenden la obra, una mesa, donde se cumplen las leyes de percepción del espacio escénico tal y como conocemos tradicionalmente. Éste austero y versátil elemento, simboliza y enfatiza la idea inicial de generar teatralidad desde lo precario.
MGO, es descrita por su polifacético intérprete como una “escena itinerante interactiva”: interactiva por la aparición del formato vídeo-instalación, y por el uso necesario por parte del espectador/observador de prismáticos o lupas para la adecuada observación que se sucede en lo minúsculo.
¿Lo minúsculo?. La escala como mecanismo para reducir la realidad, íntimamente asociada a la idea de megalomanía, son elementos esenciales en la formalización de esta pieza teatral, ecuánime a la idea gestadora del artista. Este protagonismo megalómano y cinético es un generador en potencia de presumido y jactancioso delirio de grandeza, de ilusión, una manipulación de la visión del espectador y del mundo virtual del actual imaginario social, económico y cultural. Un aspecto dual: ¿Qué ocurre adentro?, ¿qué ocurre afuera?.
El cuerpo del artista David Espinosa se difumina en escena, creando una fuerte sensación espacial de profundidad respecto a “la mesa” y lo que en ella ocurre. Los objetos, unos rescatados de la infancia del propio director y otros reciclados u adquiridos, cobran vida. En asonancia, los Hermanos Oligor en Las Tribulaciones de Virginia se benefician de objetos y figuras principalmente reciclados (¿object trouvé?), quienes conceden vida a los personajes. Un cuantioso reparto de actores (300 figuras de modelismo ferroviario), ilimitado material, una orquesta militar, una banda de rock, vehículos, animales, helicópteros, en definitiva un espectáculo desde el utópico del “presupuesto ilimitado”, el cual subraya y controvierte el valor, el contenido cultural de desmedidas y sobrecogedoras representaciones de gran formato. El espacio para la reflexión y para una infinidad de lecturas, sí o sí, está servido.
Para llevar a término la formalización de una función “del mundo en pequeño” y de sus cotidianeidades, David Espinosa ha requerido una óptica, una perspectiva propias de un arquitecto y maquetista.

La Exposición (la representación de la representación…)
Esta exhibición está compuesta por una serie de cuatro instalaciones y la proyección de un vídeo, formando en su conjunto material vinculante y resultante de la obra de formato escénico.
Conceptualmente, se presentan ciertas percepciones, verdades profundas, alusiones y momentos del diario social, pero bajo una predilecta y alegórica ironía por parte del artista, como estrategia para con una nueva lectura de la realidad. Pintura hiperrealista en proceso de Antoñito López “espectador agachado”, Performance “imponderabilia” de Marina Abramovic, o Escultura de Damien Hirst “The Physical Impossibility of deadth in the Mid of Someone Living” 12.000.000 $, son algunos de los títulos que David Espinosa ha otorgado a las intervenciones.
Un proceso de trabajo que relaciona el espacio de reflexión del creador, su comprensión del mundo, y la actual situación global tanto a nivel social, económico, como cultural, político, secular, artístico,… Expresión tridimensional en miniatura al estilo maqueta inscrita una vez más bajo la noción de precariedad, actores diminutos de extraordinario colorido, un ataúd a tamaño real, una línea tendida de fieles y un público invitado y/o forzado a entrar en cada una de las piezas. Un trabajo ingenioso y una representación de temperatura satírica e incisiva, de humor crítico y meditativo, que presenta cotidianeidad y acomodados tabúes, presentados sutil y delicadamente, de tal manera, que llegan.

La obra se sitúa en una clara relación implícita de espacio-tiempo, acaso derivada de la “fina costura” de David Espinosa a propósito del movimiento del cuerpo humano y el manejo de los tiempos, atendiendo a su formación en interpretación textual, improvisación y danza contemporánea. Un trabajo de creación que en el ámbito de las artes escénicas ha estado generalmente vinculado a equipos multidisciplinares/artísticos, se torna para descansar en una realización individual donde el cuerpo del artista escapa del heroísmo de la escena.
Evidenciado queda que la propuesta escénica trasciende los límites de la tabla, que la experimentación es nuestro espectador, que la fusión aborda lo onírico del ser humano y que la alteración del orden y del tamaño de las cosas posibilita la diversidad de la existencia, y MI GRAN OBRA.

 

Romina Rivero

. Creación y dirección: David Espinosa
• Interpretación: David Espinosa / Cía. Hekinah Degul
• Ayudante de dirección: África Navarro
• Música y sonido: Santos Martínez / David Espinosa
• Espacio Escénico: David Espinosa / AiR Maquetas y Proyectos de Arquitectura.
• Producción: El Local E.C. / C.A.E.T., con la colaboración del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya
• Distribución: M.O.M.-El Vivero
(Proyecto becado por el Programa de Artistas en Residencia de Bilbaoeszena)