EL PARAÍSO ES UN LUGAR TRANQUILO_ Juan Navarro

 

Cuando nos ponemos a divagar sobre lo que pasa en el mundo y nos referimos a la política, la economía y todas esas cosas a las que les ponemos nombres genéricos, como para entendernos, en el fondo no nos enteramos de nada, porque para enterarse de algo uno no puede olvidar cosas como el miedo o el deseo, que quedan más allá de esos grandes nombres. Por miedo, una persona puede llegar a hacer cualquier locura. Yo estuve a punto de matarme saltando por la ventana de un hotel solo por miedo a un incendio, del que en realidad ni siquiera llegué a ver las llamas. Por miedo uno puede llegar a matar, claro; una gran parte de esa violencia que tratamos de explicar con buenas o malas razones tiene que ver con todo esto del miedo. Cuando la gente se juega la vida tratando de cruzar una frontera, sabiendo que muchos de ellos van a morir seguro, eso solo se hace por miedo, por miedo a la pobreza, a la miseria, a no poder tener una vida medianamente digna, y lo demás son rollos patateros, todas esas discusiones acerca de la inmigración, Europa, la economía y todo eso, tenían que empezar por ahí, hablando del miedo y de lo que uno es capaz de hacer en determinadas circunstancias.

El paraíso es un lugar tranquilo es un decálogo de especulaciones escénicas sobre el miedo. 

Juan Navarro (1969)
tiene una larga trayectoria como performer, actor y director escénico. Desde el año 2000 se convierte en aliado habitual de Rodrigo García y La Carnicería Teatro, con el que sigue colaborando en la actualidad. También ha trabajado a lo largo de 25 años con directores y compañías siempre relacionadas a lenguajes escénicos no convencionales, Roger Bernat (BCN), Marta Galán (BCN), La Fura dels Baus (BCN), Anita Saij (Copenhagen), Einstürzende Neubauten (Berlín), o Sara Molina (Granada).